“Antología personal” de Julio Ramón Ribeyro

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Cristián Guerra Bravo

Cuando me pidieron que  le diera el pitazo inicial a nuestro nuevo proyecto, tenía grandes dudas de por cuál lectura comenzar este viaje literario, ojalá sin fin. Pero hace unos días releí al peruano Julio Ramón Ribeyro, y la oportunidad no podía dejarla pasar. Cada vez que lo leo o releo -me pasa con sus cuentos- siento esa frescura de la primera vez. No me cansa. Ni me agota. Estas lecturas seleccionadas son de su libro “Antología personal” ¿Qué tiene de especial? Son textos elegidos por el propio autor. Sin duda, es un gran plus.


De Prosas Apátridas

Embajadores que han perdido su cargo caminan por la calle con un aire de picapedreros, ministros destituidos parecen la foto amarillenta de su antigua efigie. Hay hombres así que, abandonado el puesto, recaen en la insignificancia.  Ello se debe a que no tenían otra manera de ser que su función.

De Diario

Siempre he mirado el mundo de una manera implacable y lo he visto tal como es, mezquino, sórdido, deleznable, ridículo y cruel. Si hay algo de poesía en lo que voy a relatar es un añadido de mi memoria, que metamorfosea la realidad y la embellece y fruto también de una educación literaria que formó o deformó mi sensibilidad… Mi vida no es original ni mucho menos ejemplar y no pasa de ser una de las tantas vidas de un escritor de clase media nacido en un país latinoamericano en el siglo veinte.

Antología personal, Julio Ramón Ribeyro, Fondo de Cultura Económica, 1994, 235 páginas.
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